domingo, 6 de diciembre de 2009

Futuro

“La gente prefiere vivir en el planeta llamado Presente sin darse cuenta que ése es el planeta cuyas civilizaciones tienen menos historia o posteridad. La gente prefiere no pensar”.

Rodrigo Fresán


Él dijo “qué coño” y se puso a vivir en el futuro. Al principio fue complicado eso de estar siempre cinco minutos por delante de su propia vida, pero a las pocas semanas se acostumbró. Le gustaba la perspectiva nueva de las cosas que le ofrecía el futuro. Se sentía más fresco, a pesar de que técnicamente era cinco minutos más viejo que su yo real del presente. Y, llámenlo suspicaz, dedujo que si se trasladaba un poco más adelante, quizás esa sensación de juvenil atrevimiento se potenciara y comenzara de nuevo a salir de noche y a conocer a mujeres simpáticas.

Es decir, que se fue un poco más lejos: a los diez minutos más tarde. También le gustó. El grado de incertidumbre había crecido, aunque los diez minutos de adelanto tampoco suponían un gran problema que ocasionara trastornos graves de coordinación espacio-temporal. Para alguien que no ha vivido jamás su vida de forma demasiado intensa, diez minutos más o menos tampoco suponían una cosa como para doblarse de dolor. Si su mundo hubiera estado hecho de barro, quizás estos diez minutos habrían significado un plano secuencia clave de la película, un comienzo digno del Sed de Mal de Welles, en plan arranca el coche y no pares en la frontera de México hasta que la bomba explote.

Pero no. Estos diez minutos sólo significaron una cosa: se sentía bien, como en plural, con los ojos más abiertos que nunca.

Y quiso irse más lejos. Primero, quince minutos. Luego, media hora, hasta un día por delante de su yo presente.

Tampoco era suficiente. Quería más. Estaba pletórico. A quién le importa. Da igual si voy uno o dos meses hacia delante. O varios años. No cambiaría nada ahí afuera, pensó. Fue lo que hizo, primero uno, luego dos, luego tres años. Y acabó viajando varias décadas hacia el futuro.

En su lecho de muerte, se percató de que aquello no habían sido flashforwards, sino su propia vida. Y ahora su futuro se extendía, como mucho, hasta esa noche.

4 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Le pasó por no haber firmado un contrato previo de retorno al pasado en caso de falta de resto...

Cris dijo...

Como decía mi abuela, los hay que corren demasiado...

Genial. Besos.

Athena dijo...

Vaya ¿no se apiadará el tiempo a última hora?

Besos.

Rosa dijo...

Y que penica me ha dado ese tipo!!!
Besosss

 
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