domingo, 20 de mayo de 2007

Escribid por el otro lado


“There was a silly damn bird called a Phoenix back before Christ, every few hundred years he built a pyre and burnt himself up. He must have been first cousin to Man. But every time he burnt himself, up he sprang out of the ashes, he got himself born all over again”.

Ray Bradbury, Fahrenheit 451


Con un gesto vacío tiró el libro a la pira, que lo consumió como un susurro. Mientras sus ojos destelleaban en rojo, deslizó una sonrisa. Al fondo vitorearon, aclamaron, aplaudieron, silbaron, vocearon, insultaron, con el cielo iluminado de un humo compuesto de letras y signos ortográficos, de historias incontables, de vidas envidiadas y de diálogos cobardes. La ceniza revoloteaba sobre el castillo de llamas cuando empezó a sonar una música de festejos y los asistentes emprendieron un baile monstruoso sobre el cadáver de la literatura. Un niño vomitó. El producto de su náusea quedó al lado de una página olvidada, a salvo del infierno; sólo por un instante, porque se evaporó después de que alguien la hiciera una bola y la tirara al centro de la hoguera.

Por el aire circulaban infinitas partículas de polvo gris. Las palabras se volvieron invisibles y dejó de llover para siempre. Los hombres dejaron de ser hombres. Sólo quedaron cuchillos.

14 comentarios:

peregrina dijo...

Fer...de verdad sos muy bueno.

Amelie Poulain dijo...

Sí,es muy bueno,irá al cielo de los libros :)

{monsalud} dijo...

Sabes cual es el lugar de la universidad donde hay más ruido?... La Biblioteca. Allí se reunen todos los autores, exponen sus ideas, se contrarian, se oponen, se justifican, comparten sus secretos, sus historias,... porque detrás de cada libro hay una persona, y con él, su biografia.

Si quemásemos todos los libros del mundo habrían importantes pérdidas culturales para la humanidad.

Será por eso el empeño de digitalizarlo todo??

FER dijo...

Gracias, Peregrina! Tus comentarios siempre son un estímulo para seguir escribiendo en esta tu casa.

Amélie, ya sabes: cuando soy bueno, soy bueno; pero cuando soy malo, soy mejor.

Gracias por la visita, Monsalud. Y, aunque disfruto una barbaridad con el tacto y el olor de los libros, también soy un gran defensor de los avances tecnológicos en el sector. Creo que ambas cosas pueden convivir en el futuro. Eso sí: como el libro de papel, nada.

Sweetcide dijo...

¿Y los libros también resurgen de sus cenizas como el Fénix? Qué bonito sería...

Amelie Poulain dijo...

Cuchillos para pelear con el infinito?
Borges, un destino sudamericano ("El Sur")

FER dijo...

Sweetcide, y si no resurgen, quedarán los hombres-libro.

No, Amélie, serán cuchillos blandos que se asustarán de la sangre (Lorca). Fáciles de combatir con palabras.

Amelie Poulain dijo...

A mi me gustan los cuchillos-de-escenario, a la mínima presión se pliegan y dejan un surco de tomate. Como aquellos que usábamos en “El Amor Brujo”. Cuanto emociona al público ver rodar cabezas. Me sentía aliviada cuando el telón les devolvía la vida tras los aplausos. Necesitaba su abrazo después de haberlos visto desparramados inertes por los suelos del escenario. Yo siempre volvía a bambalinas con el pecho sangrando.

lila dit ça dijo...

ole,ese es mi fer.bonita cancion la de la quema de libros, porque supogo que las canciones tambien hacen que las palabras se vayan como particulas invisibles en el viento.

manuel_h dijo...

Me quedé imaginando ese humo plagado de signos de puntuación, demasiado denso para ser respirado. Inesperado y lógico final.

FER dijo...

Amélie, ¿cómo se quitan las manchas de tomate de la ropa?

Lila, podías escribir una canción sobre la quema de libros, ¿no? :-)

Manuel, creo que a mí lo que más me costaría respirar es el punto y coma.

Amelie Poulain dijo...

Y que me decís del punto final? Ese sí que es difícil de pasarlo, eh Peregrina.

migue dijo...

¿Alguien sabe a qué temperatura arden los blogs? ;)

Saludos

FER dijo...

A Fahrenheit 000001000000010100000001

:-P

 
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