martes, 30 de agosto de 2011

32

Se despertó y agosto seguía allí, en plan plagio e ironía mordaz de la existencia, ambas cosas. Era 32 por primera vez, y fue extraño todo, porque no le llamó la atención y siguió su rutina habitual de café, ducha, telediario de la uno mientras volvemos a la realidad po-co-a-po-co. La locutora dijo claramente “hoy 32 de agosto” y entonces reaccionó y decidió volver a ponerse el pijama y a la cama.

Tuvo un sueño interesante, sin más. Volvió a sonar el despertador. Y ahora sí, era 1 de septiembre, con todo lo que implica y mucho más.

2 comentarios:

angelina dijo...

Mientras leía tu blod por primera vez, porque me ha llamado la atención el titulo ( recordaba la frase de la película ), ha aparecido la última entrada y he pendado que ese sueño exacto podría tenerlo yo para no tener que ir a trabajar. Es un alivio que mañana sea 31 de agosto. Un pequeño respiro

Un abrazo.
Ah, voy a seguir leyéndote. Lo haces muy bien

h i l i a dijo...

pues contado así, yo viviría permanentemente en un 32 de agosto.

 
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