jueves, 17 de septiembre de 2009

Arrugas

Hoy se vio la vida arrugada y se puso a planchársela. Sabíamos que las vidas no se pueden planchar, o al menos eso nos han dicho, pero ella no estaba dispuesta a pasar por eso. No entendía por qué no se pueden planchar las vidas o por qué no se puede aprender italiano en cinco días o por qué no se puede sacar fotos de la electricidad o de las turbulencias. Era, sin embargo, consciente de que al enamorarse hay algo que se arruga y que hay que plancharlo antes de que uno se muera de querencia, porque también sabía –y eso nadie se lo había dicho– que el amor comienza a morir en el mismo momento en el que nace. A nosotros eso nadie nos lo había dicho, así que seguíamos enamorándonos en medio de una amnesia obligatoria. Nos gustaba arrugar las cosas. Y estamos hechos de memoria, eso bien lo sabía, así que por eso se ponía a plancharse la vida, o bien a remasterizarla, que es como planchar los sonidos para que dejen de sonar a karaoke. Y ella no quería una vida-karaoke en la que poner voz a una música grabada en una lata. Tampoco quería enamorarse y por eso se planchaba la vida y tomaba píldoras contra el llanto y potenciadores de la memoria que le recordaran todos sus desengaños, aunque fuera en playback o le sonaran como cuando vomitaba. Enchufaba la plancha, la ponía a 210 grados y la pasaba por su vida con una seriedad irrepetible. Y después la vida salía planchada, con todos los recuerdos sin mácula, con las típicas soberbias, las fiebres sin compañía y los párpados entreabiertos en el pasado, viéndole amar a otra. Sin aquellas arrugas, todo se le aparecía sin máscaras y las historias acababan con un fundido a negro pero sin perdices y con todo lujo de desprecios y rutinas. Luego, así, con la vida planchada, se volvía a reconocer y se olvidaba de coproducciones y se centraba en su guión sin demasiados exteriores. Aunque nosotros sabíamos que las vidas no se pueden planchar, por mucho que ella no estuviera dispuesta a pasar por eso.


8 comentarios:

A través del espejo dijo...

Debatía con una amiga sobre el talento. Yo le decía que no es un acto de magia, aunque sus resultados nos parezcan sobrenaturales. Le decía que el talento en la escritura viene de haber leído mucho, y de haber escrito bastante. La práctica lo es todo, seas Graham Greene o Michael Jordan.
Creo que has practicado mucho, Fer. Pero la magia de lo que leemos en ti siento que viene de que consigues que parezca que siempre es un sentimiento nuevo, pero contado con las palabras de alguien muy curtido.
Creo que viene de que ni siquiera puedo explicarlo.
Gracias por estos regalos.

mariajesusparadela dijo...

Pues yo creo que el talento nace con uno. Que luego hay que trabajar, es un hecho, pero lo que no da la naturaleza, no lo presta la universidad de Salamanca...
Tu has nacido con un don. Trabájalo. Lejos, para mi, ya estás, pero aun puedes llegar más allá, seguramente.

Rosa dijo...

Pues mira, yo despues del placer de leerte y de leer lo que te ha dicho A través, las únicas letras que mis dedos son capaces de juntar son, oooohhhhhhh!!!!
Y, besossssss.

Domingo. dijo...

Es un arma de dos filos eso de vivir tanto en la realidad y conocer las limitantes de la misma.

Cris dijo...

Pues yo creo que la vida sí se puede planchar... pero que es un error hacerlo.

Besos.
:)

Mavi dijo...

Prefiero vestir mi vida de lino

AAN dijo...

Plas, plas, plas. Bravo :)

AAN dijo...

Plas, plas, plas. Bravo :)

 
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