domingo, 11 de mayo de 2008

Efecto placebo

La filósofa se refugió en los brazos de otro y dejó a Platón en la estantería. No se aferró después a la idea de culpa, sino que se convenció de que la vida amorosa familiar no era para ella, y de que haber caído seducida por la seguridad la había vuelto lánguida, melancólica y desganada. Ahora, antes del orgasmo, en la cama de su amante, no quería dejar de hacerlo nunca. La ilicitud lo volvía todo lenguas. Se sentía en regla con sus sentidos. Volvía a notar que tenía piel. Le gustaba esclavizar y sentirse esclava.

El matemático se refugió en sus brazos después de dejar a Kepler en la pila de las novelas y quedándose sólo con su epitafio, midiendo los cielos y las sombras, viendo brillar al espíritu y dejando descansar el cuerpo en la tierra. Ahora, antes del orgasmo, en la cama con su amante, no quería dejar de hacerlo nunca. Aspiraba a enamorarla hablándole de lógica y de Descartes. Se quedaba en sus ojos como en la llama de una vela.

Después del orgasmo, la filósofa dejó la cama de su amante y rescató a Platón de la estantería. Le habló al aire, cubierta de lágrimas, recordando el placer de la culpa y de dormir mal.

Después del orgasmo, el matemático volvió a Kepler, se puso las gafas y dedicó el resto del día a estimular el uso de los logaritmos.

9 comentarios:

Madame Vaudeville dijo...

Orgásmica filosofía amatoria. Curioso relato, placentero.
Un beso y un perdón por las ausencias.

simalme dijo...

No son incompatibles sexo y cultura, de hecho, hay casa maníaco... las hay que se ponen escuchando a Cortázar.

Eva dijo...

Pese a las diferencias han encontrado un buen punto de unión. El tópico de que los opuestos se atraen funciona.

Me ha gustado mucho.

manuel_h dijo...

Así tiene que ser, es el precio de la ilicutud y, sobre todo, de su permanencia.

Mavi dijo...

Contradictorio + Prohibido + Desconocido = Orgásmico.

Un beso!!

Churra dijo...

¿Volver otra vez a lo de antes despues del orgasmo con el saborcillo gustoso de la ilicitud ? .
Un placer .
Besos

maRia dijo...

No se trata de si es compatible o no la cultura con el sexo. Se trata de si es compatible la filósofa con el matemático.
:)
Aquí una filóloga que deja en la estantería a Shakespeare, para enzarzarse en tecnologías físicas y químicas.
Pero siempre acabo suspirando con Shakespeare.
(Me ha encantado esto).

Anónimo dijo...

Aunque sea un instante, deseamos
descansar. Soñamos con dejarnos.
No sé, pero en cualquier lugar
con tal de que la vida deponga sus espinas.

Un instante, tal vez. Y nos volvemos atrás, hacia el pasado engañoso cerrándose sobre el mismo temor actual, que día a día
entonces también conocimos.

Se olvida pronto, se olvida el sudor de tantas noches,
la nerviosa ansiedad que amarga el mejor logro llevándonos a él de antemano rendidos sin más que ese vacío de llegar,la indiferencia extraña de lo que ya está hecho.

Así que a cada vez que este temor,
el eterno temor que tiene nuestro rostro nos asalta, gritamos invocando el pasado
-invocando un pasado que jamás existió- para creer al menos que de verdad vivimos y que la vida es más que esta pausa inmensa,
vertiginosa, cuando la propia vocación, aquello sobre lo cual fundamos un día nuestro ser,
el nombre que le dimos a nuestra dignidad vemos que no era más
que un desolador deseo de esconderse.

-Jaime Gil de Biedma-

Besos coloreados y de despedida para Platón.

L.

ANA PÉREZ dijo...

Diossss, es genial este mix de personajes e ironías! Bravo, Bravoooo!

 
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