domingo, 27 de enero de 2008

Lágrimas


El verdugo que coleccionaba lágrimas de condenados abrió la puerta del armario y observó orgulloso todos los frascos que allí guardaba. Los tenía clasificados por orden cronológico. Hace unos meses los tenía dispuestos alfabéticamente, pero según la colección se iba ampliando, cada vez le resultaba más difícil acordarse del nombre de los ajusticiados. Sin embargo, recordaba de forma nítida sus caras de terror, de resignación o de tristeza, y podía ordenar perfectamente en el tiempo esos rostros. Miró el primero y soltó un suspiro de añoranza. Qué tiempos, cuando todavía no tenía fuerza suficiente para dar la última vuelta al garrote y tenía que pedir ayuda a alguno de los presentes. Sí, aquel chico lo pasó mal, sufrió más de la cuenta, pero es lo que hay; nadie ha nacido enseñado. Observó la segunda hilera y le saltó a la vista el líquido rojo de uno de los frascos. Tenía ese color porque la sangre se había mezclado con las lágrimas, qué carnicería aquella vez: una mancha en un expediente casi inmaculado, y es que, no en vano, se había hecho famoso por su austeridad y limpieza. Con él los condenados podían estar tranquilos. La angustia, por lo general, duraba muy poco.

102 frascos. No está mal, se dijo tras finalizar el recuento. Toda una carrera de éxitos. Dio un paso atrás para contemplar su obra y, cuando su vista paseó por la tercera fila de frascos, se percató de que uno de ellos no estaba del todo bien alineado con el resto, sino que sobresalía unos milímetros. Así que se acercó y, con un leve papirotazo, quiso recuperar la armonía. Pero se pasó de fuerza. Los frascos de la hilera se fueron desplazando unos a otros y la mayoría cayó al suelo, reventando de forma violenta y esparciendo su contenido a los pies del armario. El verdugo que coleccionaba lágrimas de condenados sólo pudo salvar tres, entre ellos el de la pobre mujer que fue declarada inocente a posteriori y el del joven anarquista catalán. Pero los dejó caer también, presa de una tristeza insoportable. El vapor de las lágrimas se le estaba subiendo a la cabeza. Y murió de pena a los pocos segundos.

8 comentarios:

monsalud dijo...

Uff, que escalofrío de post, y cuanta realidad mezclada entre lágrimas!.

Desde la agonía de la muerte, hasta una ejecución injusta. Pasando por los sentimientos que evocan en el ejecutor.Que por otro lado, me has hecho humanizar, aunque tan solo de forma ínfima, una persona a la que creía carente de sentimientos. Me encanta que las lágrimas se le hayan atragantado.

Por otro lado, gracias por tus buenos deseos y ánimos. La verdad es que tengo ganas de comerme el mundo, pero despacio y con buena letra. ;P

Besos llenos de buenas vibraciones.

Eva dijo...

No me extraña que se ahogara en un mar de dolor. ¿Lo merecía o era sólo un pobre asalariado víctima del sistema? He ahí la cuestión ;-)

Un relato muy imaginativo y perfectamente escrito, Fer.

Un beso.

manuel_h dijo...

habría que decir que también los verdugos tienen su corazoncito, aunque lo profesional en este caso es ocultarlo bien, pero todo eso ya lo dijo Berlanga.
Precioso relato!!

Luis dijo...

Ellos hacen su trabajo. Nunca mezcles negocios y sentimientos dicen... ¿no?

Amelie Poulain dijo...

Cuanto me recuerda a "El perfume" Muy bueno, Fer.
“Nadie nace enseñado”, pero alcanzó la perfección en su último trabajo: una muerte muy limpia, sí señor. Me queda la duda de saber a quién pertenecía ése tercer frasco que no citas.
Esto de coleccionar lágrimas… ya lo he pensado, ya! Pero es que los frascos de granel no tienen el mismo encanto! Así que prefiero decantarme por los besos, colecciono diferentes tipos de besos, cuando tenga un número considerable os lo enseño,(se aceptan colaboraciones).

Besos enfrascados

caramelosdemoraazul dijo...

verdugo de su conciencia?

(Te he descubierto hoy...)

:D

Mavi dijo...

Vaya Fer, de nuevo has conseguido emocionarme.
No recordaba sus nombres pero sí sus caras de terror.
Coincido con la srta. Poulain en la curiosidad por saber de quien eran las lágrimas del tercer frasco.

Besos!

Pd: y no, no llegaste tarde a mi post, me marcho el 2, de momento estoy por la capi.

Sergio dijo...

Ummm que yuyu XD, la verdad es que me ha encantado. Yo no se de literatura a si que no me las voy a dar de sabio haciendo una crítica hahah, sólo que me gustó

abrazoss

_::Sergio::_

 
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