martes, 12 de octubre de 2010

Novela romántica

La escritora de novelas románticas se pasó al porno. Le resultó fácil. Aquello tan sólo consistía en sustituir las sábanas por genitales y en prescindir de argumentos superfluos – que en realidad, dedujo sabiamente, tampoco aportaban demasiado a la historia.

Se acordó de aquello del McGuffin, de lo que decía Hitchcock acerca de un león de las Montañas Rocosas en una maleta o algo así, y de que se había estado engañando en las 437 novelas sobre caballeros melenudos enamorados de damiselas desamparadas, intrigas palaciegas de rancio abolengo, romances en las abruptas Highlands escocesas, excesos vampíricos de Centroeuropa y malvados bribones de postín más bien elevado.

En el fondo lo que le interesaba era el sexo. Crudo y sin botones.

Y poco a poco, en un proceso de eliminación progresiva de todo elemento prolijo, el intercambio de fluidos corporales comenzó a colonizar las páginas que salían despedidas de su máquina de escribir. Fue una conquista discreta, de la que ningún editor se percató. De hecho, tuvo que ser una lectora agraviada la que alarmase de la existencia de “folladas”, “vergas”, “vías anales”, “eyaculaciones” y demás lubricidades impresas en negro sobre blanco. “Añoro los tiempos de tactos torpes y rozamientos”, concluía en su sangrante epístola.

Así que la escritora de novelas porno tuvo que volver a incluir los caballeros, las damiselas, los rancios abolengos y los vampiros de Centroeuropa, muy a su pesar. “Entre polvo y polvo”, puntualizó sabiamente.

“Hasta la pastilla más dulce necesita un poco de agua para ser tragada, señora mía”, le contestó su editor.


3 comentarios:

Athena dijo...

Vaya yo siempre había pensado que las faldas escocesas eran cosa de ellos.

Besos

Carla dijo...

ya lo dice mi madre que más vale insinuar que enseñar. (cada día me parezco más a ella buscándole a todo un refran)

un besito contingente

ixilik dijo...

El sexo siempre es mejor con botones, con muchos botones.
Botones que desabrochar, y botones ocultos que encontrar y presionar

 
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