domingo, 5 de septiembre de 2010

Tabaco


No sé si porque estaba con Lady Nicotina o por el exceso de cine negro en agosto, pero hace unas semanas probé el tabaco. A mi edad –que ya paso de la treintena con amplitud– esto se califica de soberana estupidez, y más si después de tragar la primera bocanada de humo de tu vida decides que aquello no está tan mal y que incluso te gusta.

“Despeja la mente y suaviza el temperamento”, me acordé de Barrie, y, después de consumir el primer cigarrillo con glotonería y sin ningún atisbo de tos, me dispuse a encender el segundo, con cuyo humo expulsado ya fui capaz de realizar acrobacias sin freno: figuras geométricas primero, caricaturas de famosos después y, con la última calada, mi firma.

Pronto a mi alrededor se agolparon curiosos y fui animado a fumar un tercer cigarrillo, y un cuarto, y un quinto. No llegó la tarde y ya iba por los tres paquetes de filigranas, y eso sin contar las caladas a las que me invitaba el respetable, ansioso de más cabriolas a costa de pulmones.

A la madrugada, cuando llegué a la cifra de 214 cigarrillos consumidos, me sentí raro. Lógico. Pero no tosía. Respiraba perfectamente. De hecho, creo que había logrado crear cierta simbiosis con el humo.

Literalmente.

En el cigarrillo número 215, 3.42 hora local, comencé a notar cómo mis dedos se volvían grises, y a continuación mis manos. Una espectadora gritó cuando mis ojos ya eran gaseosos. Después, mi pelo se empezó a evaporar, y luego todo mi cuerpo lo siguió, hasta quedar convertido en una figura de humo.

Mi última figura, la que provocó más aplausos.


7 comentarios:

lafuentedesed dijo...

Yo llevo un tiempo intentándo empezar pero es que no logró viciarme, no me acaba de enganchar, me centraré en el tema del humo a ver si así... pero no creo que mis figuras sean tan buenas, y la última, buf, horrible, seguro, ese típico silencio vacío de aplausos.

Fidel dijo...

Seguro que esa última imagen no era otro que Peter Pan. Soy un fumador nato, y el humo del tabaco es de las cosas más inspiradoras que conozco.
Un abrazo

Laura M. Cañamero dijo...

Que gran texto! Que gran vuelta al mundo blog!
Yo soy fumadora y aun no me he planteado firmemente dejar de fumar
Creo que voy a intentarlo no sea me evapore
Un saludo

ixilik dijo...

Es la esencia de los yupis. Cuanto más humo vendas, mas te valora la gente

Fauve, la petite sauvage dijo...

Pues yo terminé mi blog un día antes de cumplir once años sin fumar, justo antes de que tu cuento hubiera sido una realidad y ahora estuvieses narrando una historia pasada de moda ya...
¡Muchos besos!

Fauve, la petite sauvage dijo...

Ahora releo mi comentario y... ¡qué mal me expliqué! Quería decir que dejé de fumar justo antes de que me pasara lo mismo que cuentas en tu entrada, y que entonces (si no hubiera dejado de fumar) lo tuyo ya no sería un cuento sino una noticia atrasada 11 años y pico...
¡Soy un caso perdido!

Caótica dijo...

Oh, me encantó! Es tan fácil de sentir lo que escribiste que transporta

 
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