viernes, 8 de mayo de 2009

Pudor



Ayer me desperté muerto.

No muerto desde el punto de vista metafórico, que de esa manera ya me despertaba antes, sino muerto de forma rotunda, ejemplar y cadáver.

Si somos precisos, en realidad no me desperté muerto. No me desperté. Simplemente, porque dejé de verle sentido a eso de que la vida sea obligatoria, a aguantar todo esto por momentos de felicidad pasajera. Estaba harto de esperar el viernes. Porque era eso: un eterno esperar el viernes para acariciar el sábado y sobrevivir al domingo. Ahora pienso que ya entonces no había nada que esperar, que bien podía haberme quedado en el viernes, encerrado en la fábrica, viendo pasar la infancia una y otra vez.

Hoy, sin embargo, he estado a punto de resucitar. Por pudor. Porque eso de sentir a toda la gente lamentarse a mi lado, a mi pobre viuda dando ese espectáculo de dolor –con lo elegante que es ella serena–, y a mis amigos, con aquellos ojos líquidos, no es agradable. Es más bien grotesco.

Pero luego me di cuenta que, sin ser divino ni nada parecido, para un simple oficinista como yo eso de resucitar no iba a tener ninguna clase. Me levantaría de esta caja de madera en la que me han puesto y diría estoy aquí, que ya no estoy más muerto, o algo así, qué vulgar. En la vida te enseñan a todo tipo de estupideces -a lavarse los dientes, a hacerse la cama, a cocinar lentejas, a cuadrar balances, a jugar al pádel-, pero no te enseñan a resucitar de forma digna y aristocrática. Ahora que veo las cosas con perspectiva –que es de lo que sirve estar muerto–me lamento todavía más de haber estado vivo sin este conocimiento imprescindible.

Podría improvisar. Pero no paro de darle vueltas. ¿Cómo resucitar sin ser recordado por una resurrección defectuosa, mediocre, absurda, que me conduciría, sin duda, al suicidio? Prefiero el pudor.

Aquí, desde el féretro, le ruego a la ciencia un poquito más de implicación. Porque ahora sólo me queda esperar a que me entierren. Qué lástima. Cuánto pudor.

13 comentarios:

Diego dijo...

Resucitar con dignidad: ni siquiera en los colegios religiosos se enseña, y eso que contamos con un modelo inmejorable.
Has dicho "grotesco". Creo que es cierto, no sé si podremos verlo, pero creo que todo ese espectáculo debe resultar realmente así, grotesco, esperpéntico, desde la mirada del muerto.
Como siempre, creando nuevas perspectivas. Un abrazo.

Miss Morpheus dijo...

¿Ni la muerte nos librará del "qué dirán"? Terrible ha de ser estar muerto y ser consciente de ello pero más terrible me parece seguir preocupándose por nimiedades... Ya nos quitan suficiente vida en vida...

Un beso.

Carla dijo...

No me lo había planteado nunca. Sería todo un espectáculo, pero que compliacada es la vida -y la muerte y la resurrección-.



Como siempre, es una gozada haberte descubierto por aquí.
Un saludo, sin pudor.

moderato_Dos_josef dijo...

Sencillamente sensacional. yo también quiero resucitar!

Liliana G. dijo...

Da para pensar. Pero ahora que puedo discernir sobre la manera de resucitar, quizá no sea tan importante hacerlo de cualquier manera, la cosa sería resucitar aunque más no sea, sólo por leer tus cuentos.
Estupendo como siempre querido Fernando.
Un beso grande.

manuel_h dijo...

Hablando (muy bien, como siempre, dicho sea de paso) de resurrecciones, quiero dejar un recuerdo para la de Tom Sawyer, cuando entraron, él y sus amigos, en la iglesia en mitad del funeral.

Svor dijo...

que tal si vivir es solo por curiosidad? por pura ambición del alma en hacerse un ratito humano?

endina dijo...

mejor vivo, que te vas al bollo y no al hoyo. Escribí algo parecido en mi blog....

Terapia de piso dijo...

Sería como burlarse de la muerte y demostrarle que ella no siempre manda.

Sería ambicioso.

Saludos, Fernando.

José Roberto Coppola

madelen dijo...

A uno deberían de enterrarlo con todas sus babas de caracol, sin dejar rastro.

Madame Vaudeville dijo...

Hay que intentar resucitar y vivenciar la vida, más que (sobre)vivir, porque estaremos muertos toda la eternidad...
Un abrazo, Fer

Zephyrine dijo...

Tanto que nos quejamos de que el mundo cada vez va más de mal en peor, que la gente es cada vez más desagradable... y ahora que lo mencionas, creo que en efecto, es el exceso de "pudor" quien nos amarra a vivir comiendo y repartiendo mierda -sin la intención de ofender a nadie, pues al final ninguno se salva de su humanidad-. Hace tiempo que morimos, hace tiempo que dajamos de intentar resucitar... quizá solo los niños estén aún vivos, y por "pudor" los vamos educando a la muerte.
Creas adicción con las letras, continúa drogandonos...
Un beso.

endina dijo...

ya llevas demasiado tiempo muerto, resucita, vale? Es una orden

 
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