sábado, 8 de marzo de 2008

Jornada de reflexión

Ayer conocí a una mujer que volaba, como ésas de Girondo. Tenía pecas invisibles en la nariz y un lunar en el ojo derecho. Sabía sonreír escuchando a Tom Waits y la ilusión de su vida era darle un beso en la boca al David de Miguel Ángel. Me dijo que creaba ripios de hip-hop saltando en camas elásticas y que, de pequeña, creía que el ruido de los aviones era la respiración de dios. La conocí en el supermercado, sección de yogures, donde se debatía entre los 0% materia grasa y los libres de lactosa, pero gracias a mí acabó alabando las virtudes de la leche condensada. En su carro, chocolate blanco, un paquete de támpax, abrillantador de muebles y una botella de vino rosado que descorchamos juntos. Al poco ya me preguntaba sobre el misticismo de los desiertos, sobre las hadas que lloran y sobre los surcos de los discos de vinilo. Se emborrachó en inglés y me hizo el amor como mejor sabía (en italiano). Pero, claro, cuando acabo todo, cogió los támpax, el abrillantador de muebles y lo que quedaba del chocolate blanco, abrió la ventana y salió volando. Se ve que había quedado.

12 comentarios:

Eva dijo...

JAJAJAJAJAJA, qué bueno :D

Tienes que tener más cuidado con esas ninfas descarriadas. A ver si la próxima vez se lleva bajo el brazo tu corazón ;-P

Tendré que fijarme la próxima vez que vaya al supermercado. A ver si va a estar un clon de Marlon Brando en la sección congelados.

Pi dijo...

HAblemos con propiedad, Fer: CAJA de tampax, no me los imagino en paquetes...
Que´nostalgia me has dado con eso de que te importe un pito que tengan los senos como magnolias o como pasas de higo. YO también le doy una importancia igual a cero a que sean o tengan o no, los hombres, muchas de esas cosas que llamamos perfección, sin embargo... siempre pienso y recuerdo esa mesita de noche que con activarla bastaba para dejarte dormir solo a gusto en tu cama. Siempre. NO he encontrado ningún hombre que me haga volar. Pero mientras tanto dejo que lo intenten, ni pendeja que fuera. jejejeje

simalme dijo...

...Y en esta vida todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende...

Mavi dijo...

A veces se producen esos encuentros tan mágicos, lástima que luego siempre tengan cosas que hacer.
Me encantó lo de los surcos del vinilo.

Besos

errante dijo...

c'est la vie... (una putada, vamos)

contraportada dijo...

Y tú nunca has salido volando a pesar de tantas cosas...?

Anónimo dijo...

Perdón...en mi humilde opinión el protagonista no conoció a ninguna mujer, y mucho menos voladora. Una mujer se cruzó en su vida y....voló!!. No supo conocerla, y ni sospecha que seguirá sin probar la leche condensada...y sí dudando qué yougurt elegir...(cuál serà?!!)
Las mujeres voladoras no existen, sólo vuelan impulsadas por ese ansia de ser queridas, vuelan sólo con decisión, con rumbo conocido...y siempre con los pies en el suelo. Me fascina Girondo y todo los pitos que le importan!! Gracias!!

Sweetcide dijo...

Besos al david de miguel ángel. que cursiiiiiii :P

Luis dijo...

Abrillantador y tampax...no se me ocurren muchas fantasías eróticas con ellos.

Un texto GENIAL.

Gwynette dijo...

Cachis!..tan bien que iba todo !!!! :-)

..me he quedado pensaaando..no sería Campanilla? O_O

..yo dejaría la ventana entreabierta por si se decide volver

Besos

manuel_h dijo...

Cantaba Mikel laboa en Txoria Txori:

Si le hubiera cortado las alas
habría sido mío,
no habria escapado.
Pero así,
habría dejado de ser pájaro.
Y yo...
yo lo que amaba era un pájaro.

Diego dijo...

"Todos somos contingentes", ya lo dice nuestro escritor, y esa mujer lo ha sido, claro está. Pero me gustaría imaginar al protagonista con gratitud y no con vacío, repitiéndose quizá esos últimos versos de un gran poema de Benítez Reyes:
"y aprende dignidad en tu derrota,
agradeciendo a quien te quiso
el regalo fugaz de su hermosura."

Gracias por tu comentario. Un gran saludo para ti.

 
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