domingo, 7 de noviembre de 2010

Finales felices (II)


Ayer leías un libro de esos de amor en los que los protagonistas se quieren y se susurran y llenan de besos las almohadas y después se contemplan y hablan mucho rato y se agitan, y se tumban en la hierba y a lo mejor tienen un poco de sexo también y todo lo demás.

Esto acabará mal, predijiste.

Y acabó mal una semana más tarde, cuando llegaste a la última página donde ya no pone fin y pasaste la hoja y ya estaba aquello de “este libro se terminó de imprimir blablablá”, y te quedaste más bien amarilla.

Lo sabía, me dijiste. Acaba mal.

Y te sumiste en una tristeza infinita y, desconsolada, saliste de casa y empezaste a gritar en la escalera y luego te sentaste en el descansillo del quinto y te pusiste a llorar hasta que llegué, a eso de las diez de la noche.

Y luego me dijiste aquello, que las historias buenas son las que acaban mal y que la nuestra está condenada, y si no lo está, peor; porque si no lo está se convertirá en una historia mala de folletín, y no nos merecemos eso, no quiero llegar a la página donde pone “este libro se terminó de imprimir blablablá” y quedarme igual.

Así que te prometí un final desgraciado.

Y te quedaste tranquila.

Y cenamos perdices aquella noche. Pero fue casualidad.


6 comentarios:

Athena dijo...

Reniego de los felices infelices. Debo ser todavía una romántica.

Besos.

ixilik dijo...

Que mal ... ¿no?

Nébula dijo...

cuidado con lo que prometes...

lafuentedesed dijo...

Los finales felices son historias a medias.

Viuda Dehombrepez dijo...

Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, será que estaba inmersa en demasiadas realidades. al final el botón rojo ha sido abrir otro blog, cambiar de ciudad y seguir haciendo la misma vida pero en otro supuesto contexto. Ay. Me ha encantado la Realidad y este final feliz. Ya No me gusta el cardhu, que lo sepas, sabía que terminaría mal. ;)

diana moreno dijo...

qué buen relato, me ha gustado toparme con este blog. te ojearé de cuando en cuando. saludos!

 
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