domingo, 11 de octubre de 2009

El color ocre como antídoto


El hombre vio que era más práctico no mirarse demasiado al espejo. Probó a abrir y cerrar los ojos durante una milésima de segundo.

Debía afeitarse. De hecho, cuando realizó el catálogo de cosas que eliminar de su vida para no convertir los domingos en un bosque de miserias, la barba estaba en primer lugar.

Después estaban los libros amarillos, que pintó con acuarela roja, y aquello de sentarse en el sofá durante las sobremesas. Esto fue fácil: simplemente eliminó las sobremesas evitando comer demasiado pronto y alimentándose del hambre. También suprimió de su existencia las legumbres, los yogures desnatados y los relojes adelantados. Los tranvías también desaparecieron, y el tabaco rubio, y la cerveza, y los viajes en coche por la costa, y lo de utilizar demasiadas conjunciones copulativas.

Se compró unas lentillas para volverlo todo ocre y no distinguir el color azul. Comenzó a dormir en la bañera, por no sentir la cama debajo de su cuerpo, y a despertarse con agua fría. Huyó de la piel de todas las mujeres y se alejó de todas las sonrisas. Y, por la noche, de los bostezos. Desterró la belleza y los cuellos esbeltos y las piernas particulares.

Y luego vio que lo más práctico era no mirarse al espejo, porque no era cosa de la barba. Era cosa de su pura imagen, que la empleaba como nostalgia, aunque ahora fuera de color ocre.

6 comentarios:

Domingo. dijo...

Hace poco conocí a alguien a quien de verdad la vida le tiene sin cuidado. Me sentí mal, porque yo sólo aparento que me tiene sin cuidado.

Pi dijo...

Eliminar las frases copulativas es una decisión tremenda. Tremenda. Me encantan tus personajes, y esa barba del Hombre Ocre.

mariajesusparadela dijo...

Pues, sí y yo no quiero ni puedo y te lo digo e insisto. Lo de "copulativizar" es importantísimo.
(cada día me gustas más , Fernando)

Terapia de piso dijo...

Qué cobardes somos los que no hacemos los que nos da la gana. Yo lo hago por momentos pero con dosis de responsabilidad para quedar bien parado. Algún día quisiera hacerlo sin que me importe nada. O muchos días. O el resto de mis días.

Un abrazo, Fernando.

José Roberto Coppola

Sweetcide dijo...

ttm*

Cris dijo...

Lo más problemático del problema de no querer ver es que suele afectar a mucha gente...

Besos!

 
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