viernes, 9 de febrero de 2007

Irene Kelly (II)


Séptimo sentido

Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja baja baja baja. Para Irene Kelly el sexo no es más que un trapecio burlesco con el que volver estúpidos a los hombres que la aman. Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja Sube baja baja baja baja.

Séptimo mar

Cuando Irene Kelly se ahoga lo hace siempre con oxígeno. No le gusta sentir que sus pulmones se vacían y no vuelven a llenarse. Irene Kelly siente la angustia de no poder respirar pero sigue respirando, y más profundamente. Un proceso que para Irene Kelly pueden significar unos pocos minutos o varios años.

Séptimo sello

Nadie como Irene Kelly muere tan adentro. Con sus vísceras agonizantes Irene Kelly es capaz de componer una sinfonía de dolor que hará que mueran con ella los que la aman, porque Irene Kelly tiene una especial habilidad para hacer que otros se suiciden. Y eso que Irene Kelly no ha matado nunca a nadie más que a sí misma.

Séptimo arte

La película aún no ha empezado e Irene Kelly ya está llorando. Es una de aquellas películas con las que Irene Kelly siempre llora; claro que Irene Kelly llora en todas las películas en las que no se queda dormida, y es que para Irene Kelly no hay nada más triste que las vidas condenadas a repetirse.

2 comentarios:

Eva Díaz Riobello dijo...

Las dos entradas de Irene Kelly es lo que más me gusta de lo que has escrito hasta ahora...

FER dijo...

Gracias... En principio es todo un bloque, no dos; pero me parecía demasiado largo, así que lo partí. Ya ves: mutilo mi obra sin piedad. :-)

 
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