domingo, 5 de febrero de 2012

Felicidades


Para su cumpleaños decidió escribirle algo realista, que era más de su estilo, aunque el realismo le ponía delante de los morros –pam- que cumplía 30 años. Ese día se levantó y, como siempre, salió de la habitación sin abrir la persiana siquiera, entre las tinieblas de lo dormido. A tientas, se tambaleó como un muñeco de Subbuteo y por poco tuvo que agarrarse de las maltrechas cortinas para no derrumbarse encima de una de las sillas que –diablos- se había puesto en medio de su camino hacia el café.
Café. Qué dos sílabas.
Recordó un pasaje de Stegner. Así empezaba el libro y así comenzaba el día:
“Voy flotando hacia arriba en medio de una confusión de sueños y memoria, retorciéndome como una trucha a través de los anillos de subidas anteriores, y salgo a la superficie”.
Se me abren los ojos con un dolor furioso.
Estoy despierta. Y hoy tengo 30 años.
Y yo estoy delante, con todo el realismo de lo que escribo y te digo
Aquí quiero estar otros 30 y otros 30 más, y otros 30 más, si la fuerza nos acompaña.
Porque contigo cada día las guerras terminan, las palabras son gritos –de placer- y hasta el realismo se hace mágico.
Felicidades.

1 comentario:

ficticia dijo...

No se me ocurre otra felicitación mejor. Realista y romántica, aunque esas dos palabras no suelan ir de la mano.

 
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